lunes, 9 de marzo de 2015

El CRILAR estudia ultutucos riojanos de altura adaptados a condiciones extremas

Dormimos de noche y nos despertamos de día porque tenemos relojes biológicos que se sincronizan con la luz del día y la oscuridad de la noche. Los relojes biológicos no son exclusivos de la especie humana, los animales y las plantas también los tienen. Es por esto que existen animales diurnos y nocturnos; así como flores que se abren durante el día y otras que sólo lo hacen por la noche.

Entonces, ¿qué es lo que pasa con animales subterráneos como los ultutucos, que viven bajo la tierra donde está siempre oscuro? ¿De qué forma los relojes biológicos se orientan en animales que viven en la oscuridad? ¿Duermen durante el día o lo hacen de noche como nosotros? ¿Cómo hacen estos animales para medir la duración del día y de la noche, de tal manera que la reproducción ocurra durante la primavera, cuando los días se alargan? ¿Y qué ocurre con los relojes biológicos de los ultutucos que viven en ambientes extremos como son las elevadas altitudes de la Reserva Provincial Laguna Brava?

Para obtener respuestas a estas preguntas, el equipo de investigación de Cronobiología del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR), liderado por Verónica Valentinuzzi, en colaboración con científicos de la Universidad de Alaska (USA) y la Universidad de São Paulo (Brasil), realizaron en febrero de este año, dos expediciones a Laguna Brava, con el fin de estudiar a los ultutucos que allí tienen su hábitat natural.

En altitudes que alcanzan 4.800 msnm., las noches son muy frías, por lo que los ultutucos precisan saber cuál es el mejor horario para salir a la superficie y buscar alimento. Si salen en el momento equivocado, podrían perecer rápidamente. Paralelamente, los científicos están interesados en saber si, durante estas frías noches de altitud, estos roedores subterráneos bajan su temperatura corporal manteniéndose en un “modo económico”, similar a una hibernación.

De esta forma gastarían menos energía en mantener su temperatura corporal en un ambiente donde, además de las bajas temperaturas, la disponibilidad de alimento es escasa.

Es relevante mencionar que los turistas tienen prohibido permanecer en Laguna Brava después de las 18, debido a que se corre riesgo de morir congelado. ¿Cómo es entonces que los ultutucos de estas zonas sobreviven noche tras noche? La respuesta estaría en un mecanismo termorregulador altamente especializado asociado a un sistema de relojes biológicos, ambos íntimamente sincronizados con las condiciones ambientales extremas.
Los ultutucos riojanos aún tienen misterios que develar y continúan movilizando a los científicos para encontrar los mecanismos adaptativos que hacen posible su persistencia en estos ambientes extremos.

Fotos: La reserva Laguna Brava a pesar de sus condiciones extremas, sirve de hábitat para el ultutuco riojano. Estudian cómo hace para adaptarse allí.

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