miércoles, 11 de marzo de 2015

Interna del Bederismo: Apagón del entusiasmo y números dudosos


Pasó el 8M y el mundo siguió girando. Una interna innecesaria que despertó lo peor del bederismo expresado en rivalidades absurdas, dádiva indiscreta y protagonismo individual sobre propuestas de gobierno.

Tanto Casas, Bosetti y Tineo adelantaron hasta el cansancio que continuarán el proyecto bederista. La realidad marca y marcó que el dichoso proyecto no ha hecho más que acentuar el carácter lento del proceso de desarrollo provincial, la desigualdad y la pobreza. Debió reconocerlo el mismo gobernador en su discurso de apertura de sesiones legislativas. En la provincia los índices de pobreza alcanzan porcentajes altos, muy por encima de la media nacional. Aquella Rioja desarrollada, sin megaminería, sin pobres ni precarizados quedó en los discursos destituyentes del año 2007. Avanzaron las políticas de generar desarrollo a gran escala, las SAPEM, utilizando enormes porcentajes del presupuesto provincial y generando escasos puestos de trabajo directamente dependientes de la rentabilidad de las empresas y de la demanda. La capacidad de producción e industrial no avanzó durante la gestión de Beder. Si se suman las intentonas pro mineras, la inexistencia de una política salarial hacia la administración pública y el deterioro imparable de los sistemas de salud y educación tenemos una resumida postal del proyecto bederista.

Este proyecto es el que los precandidatos se encargaron de difundir lo menos posible y que sin dudas, de ganar en octubre, seguirán manteniendo. Un proyecto de gobierno con muchísimo asistencialismo hacia el pueblo, con obras importantes que no supo aprovechar y con un núcleo de poder en franca decadencia y con una visión de la política que no le llega a los talones a viejos dirigentes del PJ riojano.

El domingo pasado no se disputaba fraternalmente la conducción o el liderazgo en el PJ. Se compitió por la manija y se intentó probar la convocatoria a las urnas del bederismo después del fatídico 2013, donde casi se les escapa la tortuga. Fue una elección manipulada desde el gobierno, el partido y los medios de comunicación. Mucha gente creyó ingenuamente el cuento de que de esa elección salía el próximo gobernador y asistió a las urnas. Puede que Casas lo sea, pero queda un largo camino por recorrer.

Para muchos intendentes oportunistas el 8M fue un cachetazo a sus aspiraciones de poder. Las elecciones se ganan después de contar los votos. Queda en el fondo de muchas comunidades una rivalidad dañina para los pueblos, ya que los dirigentes después de las urnas se abrazaron, se comprometieron a trabajar juntos y se guiñaron los ojos. Como se ve, en la democracia riojana, no siempre ir a votar es lo mejor que puede pasar.

Desde ayer los primeros planos de la noticia fueron ocupados por la tragedia de Villa Castelli. El pos 8M se apagó en las redacciones de diarios, radios y portales web. Así nadie se encarga de explicar la curiosa manera del gobernador de sacar los porcentajes de votación con respecto al padrón general. Sería más fácil si dijeran que no los votaron tanto como esperaban. Faltan varios meses muy agitados hasta octubre. Además hay que contar con la participación de los otros grandes dos tercios de la política provincial. 

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