martes, 3 de marzo de 2015

Opinión: “No perdamos la memoria”


Por Juan “Alilo” Ortiz -  “La memoria es una de las potencias que Dios regaló al hombre, por la cual retiene y recuerda lo sucedido en el pasado. Ese contenido propio de su naturaleza, le permitirá más fácilmente entender el presente y proyectar el futuro. Pero pareciera que tal realidad no está siendo tenida en cuenta en nuestro departamento Castro Barros. Más allá de las noticias y desmentidos de estos días, se produjo un hecho que los medios titularon “Del Moral reasumió intendencia en Castro Barros”.

Los medios lo habían anticipado el martes, relacionando el hecho con el disgusto de Marcelo por la adhesión del viceintendente Robledo a la candidatura de ‘Tití’ Bosetti. Él lo negó el día miércoles, aunque afirmó que “soy intendente del departamento y allí los vecinos me están reclamando”. Finalmente, el día jueves lo aceptó aduciendo que “es una decisión personal, porque los que estamos en política tenemos que estar a la altura de las circunstancias y no debemos aferrarnos a un cargo, porque trabajamos por la gente”. Lo más llamativo y lamentable es que remata esta altisonante afirmación con una expresión que llega al colmo de la pérdida de la memoria: “retomo el cargo con el que el pueblo costeño me ungió en las últimas elecciones por más del 86 por ciento de los votos”.

Lo primero que se olvida Marcelo es que en La Costa somos pocos y nos conocemos hasta el número de la alpargata. Por ejemplo, se olvida que hace cuatro años tomó la “decisión personal” de ser intendente por tercera vez. Es verdad que “la gente”, para la cual dice trabajar, lo acompañó con su voto en aquel año 2011, pero también es verdad que al ir a votar nos asustamos al encontrarnos con tanta gente que nada tiene que ver con La Costa, muchos de los cuales nos explican por qué lo hacen: “me pagaron para que haga cambio de domicilio, y ahora me traen, yo pongo el voto, y encima me dan unos pesos, un sándwich y una coca”. Vale decir, estos más de mil votantes foráneos forman parte del tan mentado “86 por ciento”. Aporto un dato: para esas elecciones de 2013 el padrón de Chuquis decía 239 votantes, siendo que éramos tan sólo 236 habitantes, incluidos los niños recién nacidos.

Lo que no está claro es si Marcelo, al decir “retomo el cargo de las últimas elecciones”, no tiene en cuenta que el 27 de octubre de 2013 “la gente” lo consagró diputado, esto es cuando todavía le faltaban dos años de los establecidos en 2011. Pareciera que para él tal “circunstancia” no tiene mayor importancia y en consecuencia no vale la pena “estar a su altura”. Tan poca importancia tuvo esta decisión de “la gente” en 2013 que un mes después de haber ganado las elecciones tomó la “decisión personal” de renunciar para acceder al cargo de ministro de Desarrollo Social. Así, cualquiera puede darse el lujo de “no aferrarse a un cargo”; sólo es cuestión de no llevarle el apunte a lo que dice “la gente”.

Por otra parte, si no tuvo memoria para acordarse de lo que sucedió en las elecciones de 2013 (y se quedó con las de 2011, a medias) no es de extrañar que se haya olvidado que hace 200 años los argentinos protagonizamos un acontecimiento, cuyo Bicentenario estamos celebrando. En 1810 decidimos que no continuaríamos siendo gobernados por un monarca, una persona con el título de rey, que sólo respeta “mi decisión personal” y la de la gente siempre y cuando acate “mi voluntad”.

Para concluir, cuando el diario del día viernes pondera “la muchedumbre que se acercó a la sede del municipio para presenciar el acto” de la reasunción, cabe preguntarse si se está refiriendo al grupo de costeños dispuestos a formar parte de la cohorte del nuevo monarca, o a los funcionarios del Ministerio que vinieron de La Rioja en un importante número, o a los policías traídos desde Aimogasta por la dudas los costeños “no marcelistas” decidieran manifestar su desacuerdo. De lo que sí estoy seguro es que los empleados municipales, que fueron testigos y víctimas de los gritos e insultos, sí tienen memoria. Porque por más que Marcelo diga, y con verdad, que “la política no debe dividirnos”, lamentablemente sí lo hacen los así llamados “políticos”. Y al hacer esta afirmación y comentarios, soy plenamente consciente de que me expongo a un posible castigo, como ya me sucedió tiempo atrás”. 

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