viernes, 4 de septiembre de 2015

Investigador del CRILAR y UNLaR realiza estudios petrológicos en sistemas cordilleranos de los Estados Unidos


El Dr. Pablo H. Alasino, investigador del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológicas (CRILAR) en el área de Petrología y docente en la carrera de Geología de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), fue seleccionado a través de una beca externa del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) para realizar una pasantía en  la Universidad del Sur de California (Los Ángeles), con el objetivo de estudiar y comparar los sistemas cordilleranos de ambos países.

El investigador se encuentra realizando estudios petrológicos en las rocas ígneas que forman gran parte de la Sierra Nevada, California, para comprender como éstas se forman y evolucionan en el tiempo. Estos estudios, junto a los que se vienen realizando por el equipo de petrología de CRILAR y la cátedra de Petrología Ígnea de la UNLaR en las Sierras Pampeanas y Cordillera de los Andes en nuestra provincia, apuntan a entender qué factores originan y cómo evolucionan a través de los millones de años estas cadenas montañosas. Adicionalmente, el investigador dictará una charla en la Universidad del Estado de California acerca de la geología de la provincia de La Rioja.

La importancia de estudiar las cadenas montañosas

Las montañas son el resultado de una gran cantidad de energía acumulada por el ¨choque¨ de dos placas tectónicas. Las placas tectónicas son porciones de la parte más rígida y superficial de nuestro planeta que están en continuo movimiento. El desplazamiento de las placas es milimétrico anualmente, sin embargo, si sumamos los millones de años en que estas placas se están moviendo, la acumulación de energía que se concentran en estos límites es enorme.  

El estudio de las cadenas montañosas es de importancia para el ser humano por muchos factores, uno de los más importantes está relacionado a la forma en que liberan esta energía acumulada. Cuando estos movimientos se hacen evidentes para el ser humano, debemos hablar de fenómenos tales como sismos o terremotos, tsunamis, vulcanismo y deslizamientos de tierra. 

En Argentina, los efectos son variados dependiendo del ángulo que tiene la placa oceánica que se introduce (es decir subduce) por debajo de la placa continental. Por ejemplo, desde las provincias de Catamarca a Mendoza y pasando por La Rioja, la placa oceánica subduce con un ángulo bajo, generando en el continente grandes fracturas con deslizamiento denominadas fallas e inhibiendo la actividad magmática extrusiva (volcanes), lo que lleva a que vivamos en una zona sísmica con poca actividad volcánica. Contrariamente, en la Puna y Patagonia este ángulo es mayor y genera exceso de calor en el borde de la placa continental, que junto con el agua, origina grandes volúmenes de magmas en el interior de la Tierra, llamadas cámaras magmáticas. El magma puede llegar a la superficie y provocar erupciones volcánicas, como las ocurridas recientemente en la provincia de Neuquén.

Foto: El Dr. Pablo Alasino, docente-investigador, realizando estudios petrológicos en Sierra Nevada, California.

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