miércoles, 26 de febrero de 2014

Material humano descartable






Por Félix R. Guerrero -  “NOQUIS Y JEFES DE HOGAR” parecieran ser sinónimos en la jerga político-gubernamental, pero no lo son. Los Ñoquis son de mayor status social; los jefes de hogar, a pesar de su jefatura son material descartable.

“El cuerpo sólo se convierte en fuerza útil cuando es a la vez cuerpo productivo y cuerpo sometido. Pero este sometimiento no se obtiene por los únicos instrumentos, ya sean de la violencia, ya de la ideología.”

MICHEL FOUCAULT

Salir a la calle en estos días de Febrero, a más de constituir una fiesta para todos los sentidos, por gentileza de la naturaleza, que este año viene siendo pródiga en lluvias,  puede asimismo, por gentileza de nuestros vecinos costeños que salen a la calle a tomar una cerveza, convertirse en valiosa fuente de información y reflexión.

El tema que está instalado en nuestra sociedad costeña, es la gestión del flamante Intendente Robledo y su ya célebre escoba, adquirida tras largos años de educar al soberano en la Escuela Pública Estatal. Está popular herramienta tan útil para librarnos de la inmundicia, las sobras y basura descartadas de la actividad humana, no agotó sus atributos asépticos en tareas domesticas. Es falso que este utensilio sea usado por primera vez en la Administración Municipal. Otros Intendentes ya la venían utilizando profusamente para esconder la basura debajo la alfombra.

Lo novedoso y revolucionario es que en esta oportunidad, la simpática escobita está siendo utilizada como instrumento aséptico-justiciero. Mucha gente está contenta de que por fin apareciera una mano dura que pusiera las cosas en su lugar ¡A trabajar, holgazanes jefes, acá el único jefe soy yo!!!

Es claro que para empuñar con tanta energía la escobita vengadora, había que proveerse de una elevada dosis de amnesia: olvidar que estos Improductivos Jefes y sus subordinados mujer, hijos, madres, abuelas, tíos primos y algún otro pariente confuso, hincharon las urnas con votos en las pasadas elecciones, para que los funcionarios poderosos sostengan la espada de Democles sobre los ciudadanos postulantes a jefes de hogar; olvidarse de los prebendarios, secretarios de tanta secretaría inútil, burócratas, ingenieros y arquitectos de adorno, abogados del diablo, más otras especies no clasificadas de fauna prescindible, que pululan en lugares desconocidos o secretos de la administración Pública Municipal, ganando sueldos de Jefes- Jefes, no paparuchas como los Jefes de Hogar.

No es real que esta forma de subsidio encubierto sea la solución ideal para que la gente, después del choripan y del bolsón electoral siga masticando algo, so pena de ausentarse por la vía forzosa de este mundo perro. Recordad que después de esta “provisoria ayudita” iba a venir, proveniente de las gloriosas Sapem, abundante demanda de mano de obra con sueldos dignos. Pero no pasó nada. Promesas, promesas, promesas no digeribles, ni siquiera masticables. Y ahora la solución genial.

Debería, el sistema vascular de irrigación sanguínea, acudir a los tejidos faciales, para que estos justicieros se pongan colorados de vergüenza por su incapacidad de generar verdaderas alternativas trabajo no subsidiado de progreso popular, en tantos años de poder bajo el mismo signo y estrategia “política”. Hay que salvar a nuestras familias costeñas. “No esos cuerpos que el privilegio y el empleo nutren y que se estiran para diferenciarse y ponen caras de horados y buenos ocultando el monstruo que llevan adentro como si se diferenciaran y se separaran de ese monstruo social de pobreza, enfermedad e ignorancia…” nos advertía León Rozitchner

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