miércoles, 25 de enero de 2012

Chuquis: El Boliche de Doña Adela


Por LUIS MARIA DE LA PUENTE (H)
Ya hace más de 30 años que cerró sus puertas el boliche de Dominga Adela Nieto de Brizuela, más conocida como doña Adela, en la localidad de Chuquis, departamento Castro Barros. 

Era un boliche de ese entonces en Chuquis, hoy es más que una simple casa abandonada, es la historia que con grietas talló el tiempo en su fachada. 

No podemos olvidar a la bolichera, la dueña del lugar. Estaba atrás del mostrador y en ocasiones abandonaba éste para mezclarse con sus clientes, sabiendo lo que consumían, compartiendo la conversación y hasta dando consejos de la vida en varias ocasiones, según los que comentan, que hasta hoy la recuerdan tirando un vaso de vino al piso de tierra del boliche, el cual le daba un aroma muy particular al mismo. 

Hace unas décadas, boliche significaba: `lugar de copas, sapo y naipes`, a veces, allí también hasta una taba andaba dando vuelta, `establecimiento comercial que especialmente se dedica al despacho y consumo de bebidas comestibles`, ` Negocio con mostrador, donde se vendían bebidas vulgares`. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de los boliches de antes? Nos referimos a un modo de vida. Al lugar donde se socializaba. Los jóvenes que se acercaban al mismo, pues su asistencia al boliche estaba permitida y avalada por el aprendizaje- discutible o no - que implicaba su estancia allí. 

El boliche era; por lo tanto, el lugar de encuentro de amigos para pasar un rato hablando, jugando a las cartas o `tomarse un vino`, etc. Allí se reunía `la barra` o simplemente se entraba de pasada. Los temas sobre los que se hablaban eran variados: política, fútbol, el amor, la vida y afines. En el boliche no había jerarquías, se oía a todos y todos recibían la misma atención de los demás. El mostrador aunaba e igualaba a esas personas. 

Nos comenta Piro, uno de los hijos de doña Adela, que era muy común los campeonatos de truco, taba y sapo, donde reinaba la diversión y el respeto. 

Entre los habitúes se encontraban don Rosas Toledo, Leopoldo Romero, Leoncio Falon, Antonio Alamo entre otros. También venían de otros pueblos como Pancho Avila, Raúl Fernández, Chicho Romero, Luis Fuentes y que no me olvide de mencionar que todos venían a caballo poniéndolos en una ramada que había al frente con un palenque. 

Lo ideal, sería bueno rescatar dicho lugar porque ese ambiente despierta también nostalgias. Porque ese momento de felicidad, de intercambio entre amigos es un tiempo fuera del tiempo. Ese mundo desaparecía al cruzar la puerta, al salir a la realidad y eso ocasiona tristeza. Y cuando ese ambiente se pierde totalmente con el paso del tiempo real, surge la melancolía. 

Así como en Chuquis, hay lugares en todo el Departamento que sería interesante recuperarlos para incluirlos como un atractivo más al turista." 


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