viernes, 14 de diciembre de 2012

Los Palacios: Los vecinos no están conformes


A pesar de todo un año de lucha, de la organización de un pueblo y de la búsqueda de una salida a los problemas que provocan las crecientes estivales del río Bermejo, los vecinos de la localidad de Los Palacios en el departamento Felipe Varela, no están conformes por las obras que se están llevando a cabo.


La lucha de este pueblo, que se hiciera pública el día 9 de marzo con un corte de ruta sobre el cruce de las rutas nacionales N° 40 y N° 76, en la entrada de Villa Unión, un día después que una feroz creciente arrastrara con ella una casa, viñas y quedara a tan solo 20 mts de la escuela N° 70 "Wolf Schcolnik", no ha llegado a su fin. Los vecinos manifiestan su descontento por las obras que se encuentran realizando tanto la empresa Paolini hnos. e Ipalar.

Recordemos que las demandas de los vecinos se basaban en el encauzamiento y dragado del río como principal acción de prevención, y obras de defensa como acción de protección. Se demandaba además la presentación por escrito por parte de las autoridades de los proyectos a ejecutar y su presupuesto de manera que el pueblo pueda controlar las acciones.

Luego de otro corte de ruta el día 15 de julio, juntadas de firmas, tres entrevistas con el gobernador, entre otras acciones, a mediados de setiembre se inician tímidas acciones por parte de la empresa antedicha y de Ipalar sin que los vecinos supieran que era lo que se estaba haciendo. Luego se supo que Ipalar quedaría a cargo de construcción de bordos que encauzarían el río y que la empresa Paolini hnos. se encargaría de las defensas, a pesar de que, según los integrantes de la Comisión de Vecinos que visitó en setiembre al gobernador Dr. Luis Beder Herrera, este manifestó que el trabajo lo haría totalmente la empresa Paolini hnos. porque "... ellos son los que tienen la maquinaria".



El malestar de los vecinos se basa en varios aspectos. En primer lugar, aducen que en todas sus manifestaciones alertaron sobre la premura que demandaba el inicio de las obras, por la frecuencia anual de precipitaciones que son netamente estivales. En este momento, promediando ya diciembre las obras se están ejecutando a las apuradas.

Por otro lado, luego de buscar información insistentemente, los vecinos se enteraron que las obras de defensa la realizaría la empresa y el encauzamiento Ipalar. La empresa, sin que se presente proyecto alguno, ni a los vecinos ni a autoridad competente, se encuentra realizando una obra que no conforma a los vecinos, basado en un terraplén inclinado sobre las fincas y un pilote de piedra embolsada al pie de este, que en principio iba ser enterrado a 2 metros de profundidad pero que en muchos casos  por la presencia de agua subsuperficial esta profundidad no supera los 70 centímetros. Para tener un parámetro, las obras que, según los vecinos, mejor se comportaron eran pilotes de piedra y palos distanciados a unos 20 metros, como cerca, del pueblo, y enterrados a 7 metros de profundidad. Según los vecinos, e incluso según manifestaron de manera informal autoridades del departamento, esta obras no resistirán una creciente fuerte como las que ocurren periódicamente en la región.

Por último, el encauzamiento realizado por Ipalar se está basando en un bordo a la altura de la zona más afectada, a pesar de que el reclamo es el encauzamiento de todo el pueblo, el dragado del río (que permitiría eliminar los bancos de arena que desvían el agua hacia el pueblo) y la limpieza del monte en la margen opuesta al río. Además, las máquinas que trabajan poseen una antigüedad de no menos de 60 años lo cual limita su capacidad de trabajo y, según los vecinos, "... andan un día, se rompen, y quedan paradas una semana."

El gobernador se hizo responsable de lo que pudiera pasar y a él seguramente lo responsabilizarán. Pero no es lo que desean. Desean quedarse en su pueblo, vivir dignamente y en paz. Para ello saben que la lucha será larga. Pero también saben que la ganarán.

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