jueves, 10 de diciembre de 2015

Opinión: Megacausa La Rioja y el nuevo escenario político


Por Alejandro Romero - Dos jornadas transcurrieron, desde el triunfo del “macrismo”, en la denominada Megacausa La Rioja. Se trata de una de las 16 instancias judiciales habilitas en el país para juzgar delitos de lesa humanidad.  Estas se llevan adelante en el Tribunal Oral  Federal, ubicado en el edificio del Correo Argentino de la Capital provincial. Allí por primera vez en cuarenta años la justicia sienta en el banquillo a los acusados de los crímenes de la dictadura, sin embargo el efecto de la llegada del la derecha al poder ya arroja los primeros gestos negativos, poniendo en alerta a toda la militancia de Derechos Humanos.

Contrariamente a lo que muchos creen, en La Rioja la dictadura fue muy dura, hubo 1500 detenidos, 400 con causas federales, torturas, cesantías y persecuciones de todo tipo. La relación habitante desaparecidos arroja uno de los promedios más altos del país, con más de 32 desaparecidos riojanos. Los testimonios aportados por las víctimas y testigos son contundentes respecto a la realidad que se vivió en ese momento. Hoy los juicios son  patrimonio cultural de la sociedad le guste o no al poder mediático.

Sabido es lo que piensan sobre las políticas de Derechos Humanos quienes  asumirán el mando hoy, pero lo que antes de la elección eran promesas de campaña hoy ya son expectativas, no solo para una parte de la sociedad, en gran medida operada desde el poder mediático, sino también expectativas para los represores, quienes esperan políticas favorables a sus intereses. La editorial del diario La Nación a menos de doce horas de la elección confirmó la existencia de voluntad de cobro en ese sentido. En La Rioja esto se reflejó patente en clima de “envalentonamiento” entre los imputados en la Megacausa.

Según los trascendidos en la audiencia del jueves pasado, el ex gendarme Miguel Ángel Chiarello, alias “Pantera Rosa”, quien estuvo prófugo hasta el 2012 y se lo imputa por homicidio, privación ilegitima de la libertad, tormentos y violación de domicilio, insultó a uno de los testigos, tratándolo de “hijo de puta” y  aunque luego se evadió diciendo que el insulto estaba dirigido al Fiscal, la actitud pone en evidencia el nuevo momento político.

La defensa de los espacios de reparación histórica es de los temas más sensibles al nuevo momento. Con la llegada del “macrismo” el riesgo de que la Megacausa sea desfinanciada y los tiempos procesales dejen en libertad a los represores no es menor. Esto ya puso en alerta a muchos, no solo a quienes sufrieron la represión del 76, hoy victimas - testigos en las causas, sino también a las organizaciones que tradicionalmente impulsaron la consigna de Memoria Verdad y Justicia.

Vale decir que también se mantienen expectantes otros sujetos no necesariamente organizados pero que entienden que, los juicios a los responsables de la última dictadura cívico-militar, son el patrimonio de una sociedad con valores democráticos y sentido de justicia, reconociendo en ellos herramientas pedagógicas que garanticen la no repetición de las atrocidades cometidas en la dictadura. En Buenos Aires la iniciativa militante en materia de Derechos Humanos reaccionó apenas aparecieron las pintadas en los espacios recuperados para la memoria con iniciativas como “ni uno suelto” que convocan a concentrarse en plazas de todo el país para la defensa de estos derechos.

En La Rioja los autoconvocados para defender las políticas de Derechos Humanos vienen trabajando desde antes del balotaje, cuando organizaciones y organismos del Estado se llamaron a defender la continuidad de la políticas implementadas por el Frente para la Victoria  bajo la consigna “DDHH=Scioli”. En el nuevo contexto las mismas se encuentran estado de alerta y convocan al acompañamiento de la Megacausa, las que se realizan los días jueves y viernes desde las 9hs en el edificio del Correo Argentino.

Foto: Ex presos políticos en el acampe de los jueves y viernes frente al TOF

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