miércoles, 30 de diciembre de 2015

Fuerzas Armadas: Familiares de represores con vía libre para los ascensos


El gobierno retiró casi 200 pliegos de ascenso del Senado. Bajo la premisa de profesionalizar y retirar las influencias de Milani de las FF.AA, el Ministerio de Defensa conducido por Julio Martínez da vía libre al retorno de militares familiares de represores para los ascensos. El ascenso de rango a familiares de militares involucrados en crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura cívico-militar estaba prohibido desde 2005.

Como ya hizo Macri con los pliegos de jueces para la Suprema Corte, el Ministro de Defensa Julio Martínez retiró del Senado 56 pliegos de asenso del Ejército, 81 de la Armada y 54 de la Fuerza Aérea. Según información publicada por Clarín desde la cartera de Defensa informan que se  acaban los vetos para los familiares de militares vinculados a la última dictadura cívico militar. También el Centro de Estudios Legales y Sociales no será consultado ante los nuevos asensos. 

Nilda Garré, Ministra de Defensa del gobierno kirchnerista (2005-2010), había vetado el ascenso de rango a familiares de militares involucrados en crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura cívico-militar que tuvo lugar en el periodo 1976/1983.  La gestión de Garré  al frente de Defensa también mantuvo como objetivo la integración de las Fuerzas Armadas al proceso democrático  además de la desarticulación de la Doctrina de Seguridad Nacional (iniciativa abandonada en las siguientes gestiones de Puricceli-Rossi) que había sido impuesta por los Estados Unidos a los países latinoamericanos en el marco de la Guerra Fría, mediante el entrenamiento de oficiales de distintos países de América Latina en la Escuela de las Américas, y que siguió en vigor en Argentina largamente tras la recuperación de la democracia, en 1983.

Según el artículo de Daniel Santoro publicado ayer en Clarín el radical Martínez dejará que cada fuerza proponga los ascensos por mérito y el organigrama correspondiente. “Se acabaron los congelamientos de ascensos por portación de apellido”, se escuchó decir en el piso 11 del edificio Libertador, en alusión a oficiales que no ascendían por ser hijos de jefes militares de la dictadura. También se dice que el ministro quiere terminar con el “proyecto kirchnerista de un Ejército como dijo Milani, que era parte del proyecto nacional y popular”.

Ahora Martínez dispondrá que los legajos de los ascendidos sean analizados únicamente por la secretaría de Derechos Humanos al mando de Claudio Avruj, hombre fuerte del PRO, para saber si alguno tiene vínculos con la represión ilegal”. También anunciaron que se abandonará la práctica “informal o formal de consultar el CELS de Horacio Verbitsky” sobre los antecedentes de los militares propuestos por considerarlo “un consejero y aliado del kirchnerismo”.

Hasta ahora las instituciones intervinientes en el proceso de impugnación de asensos de militares eran el Ministerio de Defensa, la Secretaría de Derechos Humanos, la Comisión de Acuerdos del Senado y organizaciones de la sociedad civil, como el CELS, que en los más de 30 años de democracia fue un organismo fundamental para investigar las vinculaciones de  militares y su participación durante la última dictadura militar. El CELS funcionó como un “filtro” democrático basado en pruebas, testimonios y una gran cantidad de archivos. Fue la única institución que se opuso al ascenso de Milani al grado de Teniente Coronel en el año 2013.

De esta manera militares provenientes de familias con participación activa en la última dictadura cívico militar (algunas con viejos militares ya procesado y condenados), podrán volver a acceder como antes de 2005 a ascensos promocionales dentro de las fuerzas armadas nacionales, ocupando rangos directivos. La supuesta intención de la alianza Cambiemos de “desmilanizar y profesionalizar” las fuerzas armadas traerá aparejado el regreso de una renovada clase militar vinculada al momento más oscuro de la historia argentina. La eliminación de instancias claves para la conformación de una fuerza armada democrática como la Comisión de Acuerdos del Senado y organizaciones de la sociedad civil, como el CELS, colocan nuevamente un manto de incertidumbre sobre la institucionalidad de procesos claves para la reconstrucción definitiva de la democracia. Poco se podrá avanzar si se patrocina con total impunidad el retorno triunfal de militares “manchados” a las cúpulas de las FF.AA. Nuevamente Cambiemos demuestra como toda una política construida en más de 10 años puede destruirse en 15 días de gobierno.  

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