lunes, 2 de diciembre de 2013

SOLO EL AMOR ALUMBRA LO QUE PERDURA



Por Félix R. Guerrero - Esta frase-título, verso de una canción, cobró la dimensión propia de las verdades conmovedoras, eternas, de trama histórica, en la noche del 29 de noviembre en este año en la Escuela Nº 270  “Belindo de la Fuente” de Anjullón. La inauguración de Murales culturales, plástica Visual y música interpretada por alumnos de dicha escuela y por la Orquesta infanto- juvenil del Ministerio de Educación de la provincia “Maestro Montivero”, conformaron lo que se llamó “Fiesta Integral”.

Quienes participamos como felices espectadores a este evento, hemos visto iluminarse a nuestra historia con la luz de la cultura de nuestros pueblos. Portaban las antorchas una miríada de artistas infantiles, amorosa y pacientemente conducidos por sus profesoras de Artes Plásticas Sol Ximena Rondan y Julia Brizuela. Los dibujos en diversas técnicas, temas y materiales tachonaron de colores las paredes de la galería de la institución y desbordaron por los muros exteriores que dan al patio.

  
La nutrida concurrencia a este evento también desbordó todos los espacios de la Escuela y eso puso en dificultades a los organizadores, quienes debieron hacer proezas para contener a los niños, y albergar las expectativas del numeroso público.

Me comentaba la directora del Centro de Animación Socio Cultural del Departamento, Virginia Hansen, que el teatrino del Centro, ubicado en Los Molinos, nacido de una larga y dolorosa gestación, tampoco puede desde su inauguración contener  al entusiasta publico costeño, que cada vez concurre en mayor número y entusiasmo a los eventos culturales. Tampoco pudo contener  ese entusiasmo  la exposición del “CRILARTE” que fue desbordado por ver actuar a “La Mestiza”, chicos y mayores del CRILAR, y artistas-revelación de Anillaco.


Volvemos a Anjullón, y acomodándonos como pudimos en el patio de la escuela en compañía de los esposos Frescura y del Concejal Juan Pablo Mercado, nos preparamos para emociones fuertes.

La cultura de los pueblos (sus tradiciones folclóricas, su vestimenta, sus costumbres cotidianas, su particular acento lingüístico, su exclusiva  percepción del mundo) conforman su historia y construyen su futuro.


Basta mirar la arquitectura post-colonial de los pueblos costeños, para saber de la destreza de sus albañiles, cortadores de piedra, artesanos. Si subimos un poco por las laderas de las montañas veremos las terrazas de cultivos de los aborígenes y descubrimos la rica herencia cultural precolombina, que ha prefigurado a los diestros agricultores y criadores de ganado de nuestra tierra, enriquecida posteriormente por la cultura española: olivos, vides, nogales y diversos frutales.


El reconocimiento por parte de la Institución escolar local, constituye un rescate de la memoria colectiva y un homenaje póstumo para nuestros pro-hombres ya fallecidos, un gesto afirmativo a los que están con vida y los que están forjándose a fuerza de apasionada permanencia en el lugar.

Todos estos signos llevan el sello del amor: a nuestra tierra, a nuestra cultura a nuestra gente y a nuestra historia. Los artistas populares son los que atesoran en sus oídos y garganta  todos los sonidos, hacen perdurar con sus manos todas las formas y colores; con letra viva guardan todas las expresiones del pensamiento y de los sentimientos. Para que perduren. Siempre.

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